SESGOS COGNITIVOS Y EMOCIONALES EN LA TOMA DE DECISIONES DE INVERSIÓN: UN ANÁLISIS EN EL MERCADO FINANCIERO ECUATORIANO
DOI:
https://doi.org/10.56519/kr51n879Palabras clave:
Economía conductual, finanzas, psicología financiera, inversionista, toma de riesgoResumen
La toma de decisiones financieras ha sido tradicionalmente modelada mediante agentes plenamente racionales; no obstante, la disciplina de las finanzas conductuales ha evidenciado que los prejuicios cognitivos y emocionales no sólo son omnipresentes, sino que, además, alteran decisivamente el comportamiento de los inversionistas de forma sistemática y frecuentemente no advertida. El presente trabajo, cuyo enfoque es mixto, indaga en el grado y la operatividad de estos patrones de conducta en el espacio del mercado ecuatoriano. Para ello, los autores administran una encuesta a una muestra de 75 inversionistas minoristas y realizan de forma detallada entrevistas en profundidad con 20 administradores de fondos, para estudiar los sesgos de exceso de confianza, aversión a las pérdidas, y anclaje. Los datos cuantitativos indican que la experiencia inversora se asocia positivamente al aumento del exceso de confianza en la toma de decisiones. Los relatos cualitativos indican que el miedo a perder determina las decisiones entre mantener o deshacer posiciones de cartera. Por último, una revisión sistemática basada en el método PRISMA aporta una buena base bibliográfica en la discusión empírica que incorpora estas evidencias en un contexto global. Los sesgos cognitivos a los que se identifica sistemáticamente pretenden, por lo tanto, hacer brillar aquellas disfuncionalidades que obstaculizan decisiones financieras prudentes. Pero hay que admitir que los errores sistemáticos correspondientes a la forma de adquirir la información influyen en la forma de actuar que presenta el agente económico con lo cual se permitía ajustar el diseño de intervenciones educativas a la existencia de este tipo de distorsiones. Las políticas públicas que incorporan estos hallazgos pueden reducir las consecuencias de decisiones financieras irracionales. Integrar educación, análisis del comportamiento y regulación fortalece la toma de decisiones financieras responsables.







