ISSN 2953-6367  
Octubre 2026  
Vol. 7 No. 21, PP. 586-608  
DETERMINACIÓN DE PANCREATITIS SUBCLÍNICA  
DIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y  
ECOGRAFÍA EN CANINOS  
DETERMINATION OF SUBCLINICAL PANCREATITIS DIAGNOSED  
BY THE SNAP CPL TEST AND ULTRASOUND IN CANINES  
María José Delgado Alcivar1, Jeremy Denilson Rojas Solorzano2  
{mdelgado@mailes.ueb.edu.ec1, jrojas@mailes.ueb.edu.ec2}  
Fecha de recepción: 09/09/2026 / Fecha de aceptación: 08/10/2026  
/ Fecha de publicación: 14/10/2026  
RESUMEN: La pancreatitis canina, incluidas sus formas subclínicas, es una enfermedad de  
diagnóstico difícil porque sus signos son inespecíficos y las formas leves pueden pasar  
inadvertidas. El objetivo fue describir los hallazgos de la ecografía abdominal y de la prueba  
SNAP cPL en perros con signos digestivos o abdominales atendidos en una clínica veterinaria  
del cantón Rumiñahui (Pichincha, Ecuador). Se realizó un estudio observacional descriptivo con  
40 perros distribuidos en dos grupos de 20 animales: uno evaluado con ecografía abdominal y  
otro con SNAP cPL; ningún animal recibió ambas pruebas. Se registraron datos clínicos y  
fisiológicos. El análisis incluyó frecuencias, intervalos de confianza exactos del 95 % y la prueba  
exacta de Fisher. Los signos más frecuentes fueron dolor abdominal (60 %) e inapetencia (45  
%), además del vómito. En el grupo de ecografía, 2 de 20 perros (10 %) recibieron un diagnóstico  
presuntivo de pancreatitis aguda y el resto presentó otras afecciones abdominales. En el grupo  
SNAP cPL, 7 de 20 (35 %) fueron positivos. Los grupos difirieron en el peso, el inicio de los signos  
y la presencia de vómito (40 % frente a 100 %), por lo que no son comparables entre sí. Los  
resultados describen la utilidad de la ecografía para el diagnóstico diferencial de afecciones  
abdominales y del SNAP cPL como apoyo diagnóstico, pero el diseño no permite evaluar la  
concordancia entre ambas pruebas ni su rendimiento combinado. Se requieren estudios que  
apliquen ambas pruebas a los mismos pacientes y cuenten con un estándar de referencia.  
Palabras clave: Pancreatitis canina; SNAP cPL; ecografía abdominal; lipasa pancreática;  
diagnóstico  
ABSTRACT: Canine pancreatitis, including its subclinical forms, is difficult to diagnose  
because its signs are nonspecific and mild forms may go unnoticed. The aim was to describe the  
1Universidad Estatal de Bolívar, Campus Académico “Laguacoto”, Av. Ernesto Che Guevara s/n y Av. Gabriel Secaira, Guaranda,  
2Universidad Estatal de Bolívar, Campus Académico “Laguacoto”, Av. Ernesto Che Guevara s/n y Av. Gabriel Secaira, Guaranda,  
Ecuador, https://orcid.org/0009-0008-1812-741X  
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Revista Científica Multidisciplinaria InvestiGo  
Riobamba – Ecuador  
Cel: +593 97 911 9620  
DETERMINACIÓNDEPANCREATITISSUBCLÍNICADIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y ECOGRAFÍA EN CANINOS  
findings of abdominal ultrasonography and the SNAP cPL test in dogs with digestive or  
abdominal signs attended at a veterinary clinic in Rumiñahui canton (Pichincha, Ecuador). A  
descriptive observational study was conducted in 40 dogs allocated to two groups of 20  
animals: one evaluated by abdominal ultrasonography and the other by SNAP cPL; no animal  
received both tests. Clinical and physiological data were recorded. The analysis included  
frequencies, exact 95% confidence intervals and Fisher’s exact test. The most frequent signs  
were abdominal pain (60%) and inappetence (45%), in addition to vomiting. In the  
ultrasonography group, 2 of 20 dogs (10%) received a presumptive diagnosis of acute  
pancreatitis and the rest had other abdominal conditions. In the SNAP cPL group, 7 of 20 (35%)  
tested positive. The groups differed in body weight, onset of signs and the presence of vomiting  
(40% vs. 100%), so they are not directly comparable. The results describe the usefulness of  
ultrasonography for the differential diagnosis of abdominal conditions and of SNAP cPL as a  
diagnostic aid, but the design does not allow assessment of agreement between the two tests  
or of their combined performance. Studies applying both tests to the same patients with a  
reference standard are needed.  
Keywords: Canine pancreatitis; SNAP cPL; abdominal ultrasonography; pancreatic lipase;  
diagnosis  
INTRODUCCIÓN  
La pancreatitis es una enfermedad inflamatoria del páncreas exocrino que se reconoce como una  
de las afecciones digestivas relevantes del perro. Su diagnóstico es difícil porque los signos más  
frecuentes, como vómito, dolor abdominal, inapetencia y decaimiento, son inespecíficos y se  
comparten con otras enfermedades digestivas, hepáticas y renales (1,2). Además, los cuadros  
leves o con pocos signos pueden pasar inadvertidos, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento  
(2). Los factores de riesgo y la patogenia de la enfermedad, entre ellos la dieta rica en grasas, se  
han revisado ampliamente (3). Se han publicado además reportes de caso (4).  
No existe una prueba única que confirme la pancreatitis canina, por lo que el diagnóstico se apoya  
en la combinación de la historia clínica, la determinación de lipasa pancreática específica y la  
ecografía abdominal (5-9). La prueba SNAP cPL es una prueba rápida, de uso en la propia clínica,  
que detecta concentraciones elevadas de lipasa pancreática canina. La ecografía abdominal  
permite valorar el páncreas y las estructuras adyacentes y descartar otras causas de dolor  
abdominal, aunque su rendimiento depende del equipo y de la experiencia del operador (10-12).  
Se han comparado distintas pruebas de lipasa pancreática (7) y se han relacionado las  
concentraciones de lipasa con los hallazgos ecográficos (6,13).  
En Ecuador, estudios previos han descrito la frecuencia y las características clínicas, ecográficas y  
de laboratorio de la pancreatitis canina (14-16). En un trabajo realizado en Latacunga se reportó  
que hasta un 55 % de los caninos evaluados con métodos auxiliares presentaba indicios de  
pancreatitis subclínica, especialmente los alimentados con dietas irregulares (17). Sin embargo,  
en la práctica clínica local puede no ser posible aplicar ambas pruebas al mismo paciente por  
razones de costo y disponibilidad. Esto hace útil describir qué se encuentra con cada herramienta  
en pacientes de la práctica diaria y reconocer con claridad qué conclusiones permite ese diseño.  
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DETERMINACIÓNDEPANCREATITISSUBCLÍNICADIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y ECOGRAFÍA EN CANINOS  
El objetivo de este estudio fue describir los hallazgos de la ecografía abdominal y de la prueba  
SNAP cPL en dos grupos de perros con signos digestivos o abdominales atendidos en una clínica  
veterinaria del cantón Rumiñahui, y discutir las utilidades y limitaciones de ambas herramientas  
como apoyo en la sospecha de pancreatitis.  
MATERIALES Y MÉTODOS  
Lugar y diseño del estudio  
El estudio se realizó en la clínica veterinaria “La Peterinaria”, ubicada en la parroquia Sangolquí,  
cantón Rumiñahui, provincia de Pichincha, Ecuador (0,32793° S; 78,45748° O; 2550 m s. n. m.), y  
no se dispone del registro del periodo exacto de recolección. Se trató de un estudio observacional  
descriptivo con análisis inferencial limitado. Se incluyeron 40 perros, distribuidos en dos grupos  
de 20 animales: el grupo T1 fue evaluado mediante ecografía abdominal y el grupo T2 mediante  
la prueba SNAP cPL. Cada animal fue evaluado con una sola de las pruebas; ninguno recibió  
ambas. La asignación a cada grupo no fue aleatoria y no se registró el criterio utilizado. El tamaño  
de cada grupo no se calculó a priori y correspondió a los pacientes disponibles.  
Población y criterios de selección  
Se incluyeron perros de cualquier raza, sexo y edad atendidos por signos digestivos o  
abdominales. No se dispone de criterios de inclusión y exclusión formalmente documentados.  
Recolección de datos clínicos  
Se utilizaron fichas clínicas estructuradas en las que se registraron antecedentes, características  
generales (raza, sexo, edad, peso), alimentación habitual, vacunación, desparasitación,  
antecedentes médicos, motivo de consulta, tiempo de inicio de los signos y estado físico según la  
clasificación ASA. Se midieron la temperatura, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y  
el tiempo de llenado capilar.  
Ecografía abdominal (grupo T1)  
Los pacientes tuvieron un ayuno de 8 a 12 horas, excepto en los casos de emergencia o sin cita  
previa. Se rasuró y limpió la región abdominal y se redujo al mínimo el estrés del paciente. El  
examen se dirigió a la región pancreática y valoró el tamaño, la ecogenicidad del parénquima, el  
edema, los cambios en la grasa peripancreática y el líquido libre, además del duodeno, el hígado,  
la vesícula biliar y los ganglios linfáticos mesentéricos. Los hallazgos se registraron mediante  
imágenes digitales y en un informe ecográfico por paciente. No se registraron el modelo del  
ecógrafo, el tipo y la frecuencia del transductor, los criterios operativos de positividad para  
pancreatitis ni si el operador conocía los datos clínicos.  
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Prueba SNAP cPL (grupo T2)  
La muestra de sangre se obtuvo por venopunción cefálica o yugular y se procesó para obtener  
suero. La muestra se colocó en el dispositivo y el resultado se interpretó según las categorías de  
la prueba y se registró con respaldo fotográfico. La concentración en ng/mL (Tabla 19)  
corresponde al valor cuantitativo registrado en las fichas (Tabla 19); no se precisa si proviene de  
la prueba Spec cPL o de la lectura del dispositivo, y no se registraron el lote ni el ayuno del  
paciente.  
Análisis estadístico  
Las variables categóricas se expresaron como frecuencias absolutas y relativas, y las numéricas  
como media ± desviación estándar y rango. Las proporciones principales se acompañaron de  
intervalos de confianza (IC) exactos del 95 % (Clopper-Pearson). Las variables categóricas se  
compararon entre grupos con la prueba exacta de Fisher y las numéricas con la prueba t de Welch  
calculada a partir de medias y desviaciones estándar, como aproximación, sin verificación de  
normalidad. Se consideró significativo un valor de p < 0,05. Los análisis originales se realizaron en  
SPSS; los valores de p y los IC aquí informados fueron recalculados a partir de las tablas de  
resultados. No se dispone de información sobre el manejo de datos faltantes. Por tratarse de  
grupos distintos de pacientes, no se calcularon indicadores de concordancia, sensibilidad ni  
especificidad.  
RESULTADOS  
Evaluaciones Primarias  
Raza  
Tabla 1. Frecuencias de raza por tratamiento.  
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Figura 1. Raza por tratamiento.  
El análisis de la variable raza permitió identificar que la población canina estuvo conformada por  
una amplia diversidad de razas, predominando los ejemplares mestizos, que representaron el 40  
% del total de pacientes evaluados (16 de 40). En segundo lugar, las razas French Poodle y Golden  
Retriever tuvieron igual frecuencia (10 %), seguidas por Schnauzer con 3 casos (7,5 %). Otras  
razas como Akita, Dóberman, Pitbull y Chihuahua mostraron menor representación (5 %),  
mientras que Pastor Alemán, Beagle, Bóxer, Dachshund y Yorkshire Terrier presentaron solo un  
caso (2,5 %). La distribución por tratamiento mostró una ligera tendencia a que los pacientes  
sometidos a ecografía abdominal fueran más numerosos en razas grandes y medianas, mientras  
que los evaluados con prueba SNAP cPL correspondieron con mayor frecuencia a razas pequeñas.  
Tabla 2. Frecuencias sexo por tratamiento  
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Figura 2. Sexo por tratamiento.  
En cuanto al sexo, se observó una mayor proporción de machos (60 %, n = 24) frente a hembras  
(40 %, n = 16), esta tendencia se puede atribuir a que los perros machos tienen mayor exposición  
a factores de riesgo ambientales. De los cuales, en el tratamiento con ecografía abdominal se  
registraron 11 machos y 9 hembras, mientras que en la prueba SNAP cPL participaron 13 machos  
y 7 hembras. Este patrón en la distribución del sexo también es descrito por Cridge et al. (2021),  
quienes registraron una distribución similar entre machos y hembras (49,9 % y 50,2 %  
respectivamente).  
Edad  
Tabla 3. Resumen estadístico para edad.  
Los caninos evaluados mediante ecografía abdominal presentaron una edad promedio de 4,81  
años, mientras que aquellos sometidos a la prueba SNAP cPL registraron un promedio mayor de  
6,89 años. La varianza y desviación estándar fueron mayores en el grupo de la prueba SNAP cPL  
(18,46 y 4,30 respectivamente), indicando mayor dispersión y heterogeneidad etaria. En cambio,  
los animales evaluados por ecografía mostraron menor variabilidad.  
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Color de pelaje  
Tabla 4. Frecuencias color de pelaje por tratamiento.  
N
Figura 3. Color por tratamiento.  
La distribución de los colores de pelaje mostró predominio del color blanco (32,5 %, n = 13),  
seguido por el color café (22,5 %, n = 9) y negro (20 %, n = 8). En menor proporción se registraron  
tonalidades dorado (7,5 %), gris (5 %), crema (5 %) y otros colores mixtos como negro-blanco o  
negro-blanco-café, con frecuencias inferiores al 2,5 %, esta amplia variedad cromática refleja la  
diversidad fenotípica de la población, influenciada principalmente por la alta presencia de  
caninos mestizos.  
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Peso  
Tabla 5. Resumen estadístico para peso.  
Los caninos sometidos a ecografía abdominal presentaron un peso promedio de 23,50 kg,  
mientras que los evaluados con prueba SNAP cPL registraron un promedio de 13,02 kg. La  
mediana y el rango para los pacientes de ecografía variaron entre 5,2 y 39,1 kg, mientras que en  
SNAP cPL el rango fue de 1,7 a 34,3 kg. Ambos grupos presentaron heterogeneidad en los  
tamaños corporales, debido a la presencia de múltiples razas.  
Motivo de consulta  
Tabla 6. Distribución de los motivos de consulta en los pacientes evaluados.  
El análisis de los motivos de consulta reveló que los signos clínicos son el dolor abdominal (60%)  
y el vómito (60%), seguidos de inapetencia (45%) y anorexia (20%), estos resultados indican una  
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alta incidencia de trastornos digestivos. Otros signos observados en menor frecuencia fueron  
abdomen distendido (12,5%), diarrea (12,5%), disuria (7,5%), apatía (7,5%) y diarrea con sangre  
y moco (7,5%). Los signos de menor presentación incluyeron hematuria, ictericia, traumatismo  
abdominal, poliuria y pérdida de peso, con una frecuencia de 2,5 % cada uno. Este patrón  
evidencia que las enfermedades del aparato digestivo constituyen la principal causa de consulta  
en los caninos estudiados.  
Signos de los signos  
Tabla 7. Resumen estadístico para inicio de los signos (horas).  
El tiempo de inicio de los signos clínicos constituye un indicador fundamental para determinar la  
evolución del cuadro patológico y la posible severidad de la enfermedad pancreática. En el  
tratamiento con ecografía abdominal, los animales presentaron un promedio de 10,70 horas  
desde la aparición de los síntomas, mientras que en la prueba SNAP cPL este tiempo se elevó a  
15,70 horas. Los valores mínimos (1 h y 6 h) y máximos (20 h y 24 h) indican que la aparición de  
los signos varió desde cuadros muy agudos hasta presentaciones más prolongadas.  
Frecuencia del vómito  
Tabla 8. Frecuencia del vómito por tratamiento  
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Figura 4. Vómito por tratamiento.  
La frecuencia de vómito en el grupo diagnosticado mediante ecografía abdominal, el 60% de los  
pacientes (12/20) no presentó vómito, mientras que en el grupo SNAP cPL todos los animales  
manifestaron este signo en diferentes frecuencias. En el tratamiento con la prueba SNAP cPL, el  
50% de los pacientes (10/20) presentó dos episodios de vómito por día, mientras que un 35%  
(7/20) manifestó un solo episodio diario y el 15% mostró una frecuencia de tres episodios diarios.  
Alimentación habitual  
Tabla 9. Frecuencia de alimentación habitual por tratamiento  
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Figura 5. Alimentación habitual por tratamiento.  
El tipo de alimentación en ambos tratamientos predominó el consumo de alimento balanceado  
comercial, se destaca que, en el grupo de ecografía abdominal, el 60% (12/20) consumía  
balanceado exclusivamente, mientras que en la prueba SNAP cPL este valor correspondió al 50%  
(10/20). 10 casos en ambos grupos combinaban la alimentación balanceada con comida casera,  
se observó además que tres canes, recibían dietas caseras ricas en grasas.  
Vacunación al día  
Tabla 10. Frecuencia de vacunación al día.  
Figura 6. Vacunación al día.  
El estado inmunitario es un componente importante para la salud general de los pacientes, en  
este estudio, se evidenció un alto cumplimiento del esquema de vacunación: el 85% de los  
animales del grupo ecografía abdominal y el 75% del grupo SNAP cPL estaban vacunados al día.  
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En conjunto, el 80% de los canes (32/40) presentaba su esquema completo, lo que indica una  
población relativamente protegida frente a enfermedades infecciosas que podrían agravar los  
cuadros gastrointestinales.  
Desparasitación reciente  
Tabla 11. Resumen estadístico para desparasitación reciente (meses).  
La frecuencia de desparasitación en los canes evaluados, presentó que el intervalo promedio  
desde la última desparasitación fue de 2,9 meses para el grupo con ecografía abdominal y de 3,2  
meses para el grupo SNAP cPL, sin embargo, está presente algunos casos que no fueron  
desparasitados en periodos de hasta 8 meses.  
Antecedentes médicos  
Tabla 12. Frecuencia de antecedente médico por tratamiento.  
Figura 7. Antecedente médico por tratamiento.  
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El análisis de los antecedentes médicos permite identificar condiciones predisponentes o  
comorbilidades, se destaca que, en ambos grupos, la mayoría de los caninos (38/40; 95%) no  
presentó antecedentes médicos relevantes, lo cual indica que la mayoría de los casos  
correspondieron a cuadros clínicos primarios. Solo se registraron dos casos con patologías  
previas: un paciente con síndrome de Cushing en el grupo ecográfico y uno con dermatitis  
atópica en el grupo SNAP cPL.  
Los antecedentes médicos constituyen un factor determinante en la interpretación del cuadro  
clínico, de acuerdo con Hammes & Kook (2022), mencionan que episodios previos de  
enfermedad gastrointestinal, tratamientos farmacológicos prolongados o exposición a fármacos  
pancreatotóxicos pueden predisponer al desarrollo de inflamación pancreática.  
Clasificación ASA  
Tabla 13. Frecuencia de clasificación ASA por tratamiento.  
Figura 8. ASA por tratamiento.  
La clasificación ASA en el grupo ecografía abdominal, indica que el 75% de los caninos (15/20)  
fue clasificado como ASA II, indicando una condición sistémica leve sin compromiso severo. En  
el grupo SNAP cPL el 45% (9/20) correspondió a ASA I, lo cual refleja un mejor estado general  
de salud al momento del examen. Se observaron un solo caso de ASA III y V. Estos resultados  
indican que la mayor parte de los pacientes se encontraba en un estado clínico estable o con  
alteraciones leves.  
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Constantes fisiológicas  
Tabla 14. Resumen estadístico para constantes fisiológicas  
En los pacientes evaluados mediante ecografía abdominal, la temperatura corporal promedio  
fue de 38,91 °C, mientras que en el grupo de prueba SNAP cPL se registró un valor similar de 38,95  
°C, ambos dentro del rango fisiológico normal (38–39,3 °C), esto indica que los pacientes no  
presentaban fiebre o hipotermia al momento del examen. En cuanto a la FC, los valores  
promedio fueron de 112,5 lpm y 99,85 lpm, respectivamente, en el grupo ecográfico se  
observaron casos puntuales de taquicardia (160 lpm), asociados al dolor abdominal. Respecto a  
la FR, ambos grupos presentaron valores medios estables (28,1 y 27,75 rpm), en todos los  
parámetros demuestra una adecuada estabilidad fisiológica.  
Según Hardwick et al. (2022), en su estudio retrospectivo sobre 66 perros con pancreatitis aguda,  
la temperatura rectal mediana fue de 38,5 °C, FC de 120 latidos por minuto (lpm), con un rango  
amplio de 56–240 lpm y una FR de 28 respiraciones por minuto (rpm), con un rango de 12–64 rpm;  
en general, el promedio de estos valores se encuentra dentro del rango considerado como  
normal, con valores aislados detaquicardia. Asimismo, según Becerra& Ortiz(2024), lospacientes  
con malestar abdominal pueden presentar taquicardia leve, respiración superficial y retraso en  
la perfusión capilar, asociados a hipovolemia leve en cuadros digestivos agudos.  
Tiempo de llenado capilar  
Tabla 15. Frecuencias de tiempo de llenado capilar por tratamiento.  
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Figura 9. Tiempo de llenado capilar por tratamiento.  
En el grupo ecografía abdominal, la mayoría de los pacientes (75%) presentaron un TLLC de 2  
segundos, considerado normal; mientras que en el grupo SNAP cPL, el 40% mostró valores  
similares y el 50% un TLLC de 3 segundos, lo indica que ligeras alteraciones en la perfusión capilar,  
asociadas a deshidratación. Solo dos casos del grupo SNAP cPL registraron un TLLC prolongado  
de 4 segundos. Similar resultado fue reportado por Vélez (2021), quién documento un TLLC = 2  
segundos.  
Ganglios linfáticos  
Tabla 16. Frecuencia de ganglios linfáticos por tratamiento.  
Figura 10. Ganglios linfáticos por tratamiento.  
La evaluación de los ganglios linfáticos es esencial para descartar procesos infecciosos o  
inflamatorios sistémicos, se destaca que, en ambos tratamientos, el 100% de los pacientes  
fueron catalogados sin linfadenopatía, lo que indica ausencia de inflamación ganglionar y  
descarta la presencia de infecciones sistémicas evidentes o procesos metastásicos.  
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Diagnóstico a través de ecografía  
Tabla 17. Diagnóstico presuntivo a través de ecografía.  
Figura 11. Diagnóstico presuntivo a través de ecografía.  
El análisis de los diagnósticos presuntivos derivados de la ecografía abdominal mostró una  
amplia diversidad de afecciones detectadas, donde el 10% correspondió a pancreatitis aguda, de  
igual forma, se identificaron diagnósticos como piometra, gastroenteritis y politraumatismo,  
cada uno con una frecuencia del 10%, mientras que patologías como ascitis por insuficiencia  
cardiaca, lipidosis hepática, hepatitis aguda, obstrucción intestinal parcial y síndrome de Cushing  
tuvieron una incidencia individual del 5%. Por tanto, la ecografía permite establecer diagnósticos  
diferenciales en pacientes con sintomatología digestiva o abdominal, ayudando a orientar el  
manejo clínico.  
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Prueba SNAP cPL para determinación de pancreatitis  
Tabla 18. Resultados de la prueba SNAP cPL.  
Figura 12. Resultados de la prueba SNAP cPL.  
La prueba SNAP cPL mostró que el 35% de los pacientes presentó un resultado positivo para  
pancreatitis, mientras que el 65% restante fue negativo, lo que indica una prevalencia moderada  
de la enfermedad dentro del grupo analizado. Este resultado refleja la capacidad del método para  
detectar cuadros subclínicos o incipientes que podrían no evidenciarse mediante ecografía, en  
este contexto, la mayor proporción de casos negativos indica que la sintomatología  
gastrointestinal observada en la mayoría de los animales está relacionada con otras patologías.  
Tabla 19. Resumen Estadístico para cPL2 ng/ml.  
El análisis del parámetro cPL2 (ng/mL) en la muestra de 20 individuos muestra un promedio de  
602  
DETERMINACIÓNDEPANCREATITISSUBCLÍNICADIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y ECOGRAFÍA EN CANINOS  
458,20 ng/mL, la varianza (220.956), este comportamiento evidencia que los niveles de cPL2 no  
son uniformes en la población estudiada y que algunos individuos presentan concentraciones  
mayores a la mayoría. Al relacionar estos valores con los puntos de referencia clínicos, se observa  
que la moda (50 ng/mL) se encuentra dentro del rango normal (<200 ng/mL), mientras que la  
mediana (200,5 ng/mL) se sitúa justo en el límite inferior del rango sospechoso (200–400 ng/mL).  
Sin embargo, el promedio (458,2 ng/mL) y el valor máximo (1286,1 ng/mL) superan el umbral de  
pancreatitis(>400ng/mL), loqueindica que un grupo considerable de individuos presenta niveles  
compatibles con pancreatitis.  
Diagnostico presuntivo prueba SNAP cPL  
Tabla 20. Diagnostico presuntivo prueba SNAP cPL.  
Figura 13. Diagnostico presuntivo prueba SNAP cPL.  
Los diagnósticos presuntivos asociados a los resultados de la prueba SNAP cPL reflejaron una  
distribución heterogénea de patologías, la pancreatitis aguda, mostró una frecuencia del 25%, y  
pancreatitis severa con compromiso hepático, con un 5% adicional, lo que en conjunto  
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DETERMINACIÓNDEPANCREATITISSUBCLÍNICADIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y ECOGRAFÍA EN CANINOS  
representa el 30% de los casos con alteraciones pancreáticas confirmadas. Asimismo, se  
observaron diagnósticos alternativos como insuficiencia renal (15%), giardiasis (10%), presencia  
de parásitos (10%), y gastroenteritis aguda asociada a pancreatitis (10%).  
DISCUSIÓN  
Este estudio describe los hallazgos de dos herramientas diagnósticas en dos grupos distintos de  
perros con signos digestivos o abdominales. El resultado principal es de carácter metodológico:  
los grupos no son comparables. En el grupo evaluado con SNAP cPL todos los perros vomitaron,  
frente al 40 % del grupo evaluado con ecografía, y además tuvieron menor peso y un inicio más  
tardío de los signos (Tablas 5, 7 y 8). Por lo tanto, las diferencias en la proporción de casos  
compatibles con pancreatitis entre ambos grupos (10 % frente a 35 % o 40 %) no pueden  
atribuirse al rendimiento de cada prueba, sino que pueden reflejar la manera en que se eligió a  
los pacientes para cada una.  
El cuadro clínico hallado, con predominio de dolor abdominal, vómito e inapetencia, coincide con  
la presentación descrita en las revisiones sobre pancreatitis aguda canina (1,2). Estos signos son  
poco específicos, y en ambos grupos se identificaron enfermedades distintas de la pancreatitis,  
como piometra, gastroenteritis, obstrucción intestinal, insuficiencia renal, parasitosis y neoplasia  
(Tablas 17 y 20). Este resultado refuerza que la sospecha clínica debe apoyarse en pruebas  
complementarias y en el diagnóstico diferencial, como señalan otros estudios que relacionan la  
historia clínica con la lipasa sérica y con los hallazgos ecográficos (5). Un diagnóstico oportuno es  
relevante porque existen recomendaciones de manejo terapéutico basadas en la evidencia (20).  
En el grupo evaluado con ecografía, solo 2 de 20 perros (10 %) recibieron un diagnóstico  
presuntivo de pancreatitis, y la mayoría de los hallazgos correspondió a otras afecciones  
abdominales. Esto es consistente con el papel de la ecografía como herramienta de exploración  
inicial que permite identificar enfermedades concurrentes o alternativas, descrito para la  
pancreatitis aguda (10,11). Sin embargo, este estudio no midió la sensibilidad ni la especificidad  
de la ecografía; el rendimiento diagnóstico de la ecografía, y su dependencia del operador, no  
pueden contrastarse con estos datos.  
En el grupo evaluado con SNAP cPL, 7 de 20 perros (35 %) fueron positivos. El IC 95 % es amplio  
(15,4–59,2 %) por el tamaño de la muestra, y esta cifra describe a pacientes con signos clínicos,  
por lo que no equivale a la prevalencia en la población canina. La distribución de las  
concentraciones fue muy asimétrica, con una mediana de 200,5 ng/mL, en el límite inferior del  
rango sospechoso, y valores máximos de hasta 1286,1 ng/mL. Esto indica que informar solo el  
promedio puede sobreestimar la magnitud del hallazgo. La literatura ha comparado distintas  
pruebas de lipasa pancreática (7), pero este estudio no evaluó la sensibilidad ni la especificidad  
del SNAP cPL. Además, un perro del grupo T1 tenía síndrome de Cushing; los ensayos de lipasa se  
han evaluado en perros con hipercortisolismo (21), lo que recuerda que las enfermedades  
concomitantes pueden condicionar la interpretación de estas pruebas. En nuestro grupo, la  
coexistencia de diagnósticos como insuficiencia renal y parasitosis refuerza la necesidad de  
interpretar el resultado junto con la clínica y la imagen.  
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DETERMINACIÓNDEPANCREATITISSUBCLÍNICADIAGNOSTICADOS MEDIANTE LA PRUEBA SNAP CPL Y ECOGRAFÍA EN CANINOS  
El título y el objetivo originales se referían a la pancreatitis subclínica. Sin embargo, todos los  
perros presentaron signos clínicos, y los tiempos de inicio de 1 a 24 horas describen cuadros  
agudos. Por lo tanto, este estudio no identificó casos subclínicos. Hacerlo exigiría evaluar a  
animales sin signos y contar con un estándar de referencia para confirmar la enfermedad.  
En cuanto al contexto local, el trabajo previo en Ecuador asoció la pancreatitis subclínica con  
dietas irregulares (17), y la dieta rica en grasas es un factor de riesgo reconocido (3). En nuestra  
muestra, 3 perros (7,5 %) recibían dietas caseras ricas en grasas y 10 combinaban alimento  
balanceado con comida casera; con estos datos no es posible estimar la asociación entre dieta y  
pancreatitis.  
El costo referencial en la clínica fue de USD 20 para la ecografía y de USD 50 para el SNAP cPL.  
Estos valores son informativos y no constituyen un análisis de costo-efectividad, por lo que no  
permiten concluir cuál de las dos opciones es más conveniente.  
Este estudio tiene varias limitaciones. Primero, cada perro recibió una sola prueba, por lo que no  
se pudo evaluar la concordancia, la sensibilidad, la especificidad ni el uso combinado de ambas.  
Segundo, la asignación a los grupos no fue aleatoria y los grupos difirieron en variables clínicas  
clave. Tercero, no se contó con un estándar de referencia para confirmar el diagnóstico, de modo  
que los diagnósticos son presuntivos. Cuarto, el tamaño de la muestra (20 por grupo) fue pequeño  
y no se calculó a priori, lo que produce intervalos de confianza amplios. Quinto, el estudio se  
realizó en una sola clínica, y la ecografía depende del equipo y del operador. Sexto, no se  
registraron datos técnicos de la ecografía (equipo, transductor, criterios de positividad,  
cegamiento del operador), del SNAP cPL (lote, ayuno) ni el periodo de recolección, lo que limita  
la reproducibilidad. Séptimo, hay discrepancias internas en los registros originales: el vómito  
suma 24 casos en el registro global y 28 en el registro por grupo, y 7 perros fueron positivos al  
SNAP cPL mientras que 8 recibieron diagnóstico presuntivo de pancreatitis. Por último, los  
hallazgos ecográficos pancreáticos específicos no se cuantificaron de forma individual.  
Se recomienda que los estudios futuros apliquen ambas pruebas a los mismos pacientes, definan  
criterios de inclusión y positividad, estandaricen el protocolo ecográfico con un operador ciego a  
la clínica, calculen el tamaño de muestra y empleen un estándar de referencia, de modo que sea  
posible estimar el acuerdo y el rendimiento combinado de las dos herramientas.  
CONCLUSIONES  
En perros con signos digestivos o abdominales atendidos en Rumiñahui, los signos más frecuentes  
fueron el dolor abdominal, el vómito y la inapetencia, que no distinguen la pancreatitis de otras  
enfermedades abdominales.  
En el grupo evaluado con ecografía, 2 de 20 perros (10 %) recibieron un diagnóstico presuntivo  
de pancreatitis aguda y el resto presentó otras afecciones abdominales, lo que respalda el uso de  
la ecografía para el diagnóstico diferencial.  
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En el grupo evaluado con SNAP cPL, 7 de 20 perros (35 %) fueron positivos, con una distribución  
muy asimétrica de las concentraciones de lipasa pancreática.  
Los grupos no fueron comparables y ningún animal recibió ambas pruebas; por ello, este estudio  
no permite evaluar la concordancia ni el rendimiento combinado de la ecografía y el SNAP cPL ni  
identificar casos subclínicos. Se requieren estudios con ambas pruebas en los mismos pacientes  
y con un estándar de referencia.  
AGRADECIMIENTOS (OPCIONAL)  
Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones  
que hicieron posible la culminación de este proyecto. A nuestros doctores e ingenieros, quienes  
marcaron la diferencia, no solo fueron profesores, sino también un apoyo cercano. Gracias por  
acompañarnos con una humanidad que trasciende lo académico, por ofrecernos orientación  
sincera y por creer en nuestro potencial. Extendemos también nuestro sincero agradecimiento  
a la clínica veterinaria “La Peterinaria”, espacio donde realizamos la investigación de tesis. Allí  
no solo encontramos puertas abiertas, sino también un ambiente de aprendizaje auténtico y  
enriquecedor que pocas instituciones ofrecen. Gracias por brindarnos la oportunidad de crecer,  
equivocarnos, experimentar y desarrollar habilidades que serán fundamentales en nuestra  
carrera futura. Cada experiencia vivida en ese lugar se ha convertido en un pilar para nuestro  
desarrollo como profesionales. A todas las personas que, de una u otra forma, nos tendieron la  
mano en este proceso, gracias. Aunque no podamos mencionarlas a todas, cada gesto, palabra,  
consejo y pequeño aporte se convirtió en un grano de arena que hizo posible este propósito. A  
todos ustedes, gracias por sembrar en nosotros la motivación y la confianza necesarias para  
llegar hasta aquí.  
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