DIAGNÓSTICO EPIDEMIOLÓGICO COMUNITARIO PARA EL DISEÑO DE ESTRATEGIAS DE CONTROL POBLACIONAL
CANINO EN CHIMBORAZO, ECUADOR
de manejo poblacional canino basados en evidencia científica y en el principio de Una Salud (One
Health), que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental (1).
Diversos estudios han demostrado que las medidas aisladas, como la captura o eliminación de
animales, suelen ser insuficientes para resolver el problema a largo plazo, mientras que las
estrategias integrales que incluyen esterilización, vacunación, identificación, educación
comunitaria y promoción de la tenencia responsable presentan mejores resultados (2)
En América Latina, la magnitud del problema sigue siendo considerable. En México, los censos de
las jornadas de vacunación antirrábica estiman una población cercana a los 18 millones de perros,
lo que ubica a ese país entre los de mayor sobrepoblación canina de la región, debido en buena
parte a vacíos en la educación sobre tenencia responsable (3). A escala municipal, experiencias
como la del Centro de Atención Canina de Irapuato, en Guanajuato, muestran las limitaciones de
los modelos basados principalmente en captura y confinamiento temporal frente a alternativas
centradas en esterilización y adopción (4).
En Ecuador, el panorama no es distinto. En Quito, la comparación de dos metodologías de censo
aplicadas en dieciséis parroquias urbanas y rurales determinó que la abundancia de perros de
libre deambulación se triplicó entre 2013 y 2019, alcanzando 8.33 perros por kilómetro en zonas
urbanas del Distrito Metropolitano (5). Esa misma investigación señala que la elección del método
de censo debe basarse en las capacidades técnicas y las prioridades de gestión de cada localidad,
lo que resalta la necesidad de generar líneas base propias en otras ciudades del país.
La provincia de Chimborazo es uno de esos territorios sin línea base propia. El estudio más
reciente y específico disponible, realizado en 2024 por investigadores de la Escuela Superior
Politécnica de Chimborazo mediante muestreo a distancia en el cantón Riobamba, estimó una
densidad de 116 perros por kilómetro cuadrado y una población total de 113 577 perros en
situación de calle, lo que equivale a una relación de un perro por cada dos habitantes, una de las
más altas registradas en el país (6). El mismo estudio señala que, aunque la ordenanza municipal
vigente desde 2019 obliga al gobierno cantonal a realizar un censo de fauna urbana cada cuatro
años, hasta la fecha ese censo nunca se ha ejecutado (6). Esta carencia de información sistemática
probablemente se repite, con matices propios de cada localidad, en el resto de cantones y
parroquias rurales de la provincia.
El diagnóstico epidemiológico comunitario ofrece una vía para llenar ese vacío. A diferencia de un
censo puramente numérico, este enfoque permite identificar de manera simultánea el tamaño
de la población, las condiciones de tenencia, los factores de riesgo reproductivo y la percepción
de la propia comunidad frente al problema, generando insumos que las autoridades locales
pueden traducir en programas de esterilización, vacunación e identificación dirigidos a las zonas
donde son más necesarios.
A partir de lo anterior, se plantea como hipótesis que las condiciones de tenencia informal, la baja
cobertura de esterilización y la libre deambulación de los perros constituyen los principales
factores asociados a la dinámica de la población canina en Chimborazo, y que la comunidad
reconoce estos factores como parte del problema, aunque con distinto nivel de prioridad según
se trate de contextos urbanos o rurales. En consecuencia, el objetivo general de esta investigación
542