USO ÉTICO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: UN ESTUDIO DESCRIPTIVO DE LAS PERCEPCIONES Y PRÁCTICAS EN
UNIVERSITARIOS DE NUEVO INGRESO
intervención y el análisis profesional (3). De acuerdo con el plano normativo a nivel global,
organizaciones como la UNESCO han destacado la urgencia de puntualizar marcos de gobernanza
y toma de conciencia ética, que guíen la interacción entre los estudiantes y algoritmos inteligentes
(4). Varios estudios contemporáneos, advierten que, si bien la IA posee un potencial de
innovación para optimizar el aprendizaje autónomo y la tutoría personalizada (5), su aplicación
sin límites conlleva a la dependencia cognitiva y erosión de las competencias básicas, tales como
la redacción académica y el razonamiento lógico matemático (6).
A pesar del incremento investigativo sobre la inteligencia artificial, se identifica un vacío en el
conocimiento crítico en la literatura de América Latina y, específicamente, en el contexto
ecuatoriano (7). Investigaciones regionales indican que el desarrollo de la inteligencia artificial ha
tomado por sorpresa a una comunidad universitaria marcada por desigualdades en el acceso
tecnológico y razonamiento digital, por ende, existen análisis que advierten sobre el colonialismo
algorítmico, donde herramientas desarrolladas bajo realidades socioculturales foráneas son
adoptadas de manera acrítica por el estudiantado, así mismo, la falta de normativas
institucionales sitúa a las universidades de la región en un estado de desprotección legal y
pedagógica, reduciendo la ética digital y apoyando a la interpretación individual, perdiéndose la
oportunidad de instrumentalizar la IA como un motor genuino de equidad social e innovación
profesional (8).
Además, en el Ecuador se evidencia una tasa de deserción en la educación superior del 20,46%,
lo que significa que cerca de 150.000 alumnos abandonan sus estudios universitarios cada año
(9), por lo general esto sucede en los primeros semestres de carrera, el porcentaje por género
sitúa al hombre en una posición predominante de deserción con un 21,28% en contraste con las
mujeres 16,02% (10), además, estudios han revelado que alrededor del 40% de los estudiantes
llegan a abandonar sus carreras en algún punto de su formación (9), también, otras
investigaciones afirman que la deserción estudiantil se da en mayor porcentaje en universidades
privadas con el 27,9% a comparación de las universidades públicas con el 13,8% (11). Los estudios
respaldados por la SENESCYT incluyen que las causas principales de esta problemática son: La
situación financiera familiar y necesidades de inserción laboral, choque vocacional, expectativas
personales y dificultad con el manejo emocional debido a la dificultad académica (10).
La escasez de diagnósticos enfocados en las comunidades estudiantiles de transición es la
problemática principal que conlleva a la falta de medidas de acción en las instituciones de
educación superior (12). La mayoría de los análisis son realizados a estudiantes de semestres
avanzados o de posgrado, omitiendo que los alumnos de nuevo ingreso se encuentran en una
etapa de vulnerabilidad metodológica y adaptativa, ya que, todos provienen de contextos sociales
y educativos distintos (13).
El alumnado ingresa a la educación superior arrastrando malos hábitos de estudio o vacíos
educativos y se enfrentan, de forma abrupta, a las exigencias del rigor científico universitario (14),
por eso, su salvación es la interacción con la IA, y al no tener una base ética formal ni directrices
institucionales que regulen su conducta, son propensos a caer en fraude académico y perder su
capacidad de razonamiento crítico (15).
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