OZONIZACIÓN Y CLORACIÓN EN EL TRATAMIENTO DE AGUA POTABLE: UNA REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA COMPARATIVA SOBRE
EFICIENCIA, FORMACIÓN DE SUBPRODUCTOS Y CUMPLIMIENTO NORMATIVO
En 2015, las Naciones Unidas establecieron, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS), la
meta
de garantizar que todos tengan
acceso
a
agua
potable
cuando
sea necesario; también
se asegura que
esta agua esté libre de
contaminación
microbiológica o química. (2). No obstante, a pesar de estos esfuerzos y su inclusión en los ODS,
el acceso a agua de calidad continúa siendo uno de los principales desafíos globales, tal como
se indica en (3), debido a que aproximadamente 1700 millones de personas utilizan agua
contaminada, lo que incrementa el riesgo de enfermedades de transmisión hídrica.
Las técnicas de desinfección constituyen una serie de fases esenciales en el procedimiento de
purificación del agua potable. El uso adecuado de estos tratamientos facilita la erradicación de
microorganismos patógenos que representan un riesgo para la salud. Como resultado, es posible
asegurar que se cumplen las regulaciones internacionales (4). Un factor importante a considerar
es la correcta limpieza en las redes de distribución de agua, es importante debido a que el agua
puede ser objeto de re-contaminación o incluso mostrar proliferación de microorganismo.
A día de hoy, la cloración ha sido uno de los tratamientos de desinfección de agua potable gracias
a su bajo costo de implementación, facilidad de manipulación y su capacidad de conservar en la
red de distribución un residual desinfectante (6). Este método por lo general emplea al adicionar
cloro gaseoso, hipoclorito de sodio o hipoclorito de calcio, los cuales, al en presencia de una
solución acuosa se genera el ácido hipocloroso y el ion hipoclorito, quienes son los encargados
del proceso de inactivación de microrganismo por medio la oxidación de componentes celulares
esenciales (7). No obstante, al reaccionar el cloro con la materia orgánica presente, puede generar
subproductos de desinfección, los cuales han sido asociados a efectos contraproducentes a la
salud humana, cuando se encuentran en altas concentraciones (8),(9).
Por otro lado, el proceso de ozonización, se ha destacado como alternativa de la cloración, debido
a su alto poder oxidante y a su capacidad para inactivar diversos microorganismos, tales como,
virus y protozoos, los cuales suelen ser más resistentes a la cloración (10). El Ozono, al ser un
fuerte agente oxidante, actúa directamente sobre las membranas celulares de los
microorganismos (11), y al mismo tiempo, produce radicales hidroxilos altamente reactivos, que
ayudan a descomponer compuestos orgánicos complejos presentes en el agua(12).
Es por ello que, es importante comparar distintos métodos de desinfección convencionales y
avanzados, teniendo en cuenta su desempeño y eficacia frente a estos compuestos, así como
también, conocer cómo se pueden ver influenciadas por variables operativas y ambientales, tales
como pH, temperatura, concentración de materia orgánica y tiempo de contacto con el
desinfectante, en el tratamiento del agua potable (13).
Por lo tanto, el presente estudio tiene como objetivo comparar los procesos de cloración y
ozonización aplicados al tratamiento de agua potable, analizando su eficacia de desinfección, la
formación de subproductos asociados y su relación con los marcos regulatorios vigentes, con
especial énfasis en el cumplimiento de los criterios de calidad establecidos para el agua destinada
al consumo humano.
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