
EL ROL DE LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA EN EL DESARROLLO ECONÓMICO SOSTENIBLE DEL ECUADOR: RETOS Y
OPORTUNIDADES GLOBALES
En relación con la cartera bruta de crédito de las cooperativas de ahorro y crédito (Coacs), a
marzo de 2020, se destinó el 44,7% de la cartera al consumo, seguido por el microcrédito
(36,3%) y el crédito inmobiliario (10,4%). Los segmentos 3, 4 y 5 asignaron el 55,6%, 61,2% y
65%, respectivamente, de sus carteras brutas al microcrédito, mientras que las Coacs de los
segmentos 1 y 2 orientaron el 47,1% y 48,6% a créditos para el consumo prioritario. Esta
dinámica muestra que las Coacs más pequeñas se enfocan en iniciativas productivas, mientras
que las más grandes tienden a concentrarse en el consumo de bienes y servicios.
Cabe mencionar que, la investigación ha permitido obtener una visión más clara sobre el
funcionamiento y el impacto de este modelo económico en el país, gracias a la consulta de
fuentes confiables y la revisión de las leyes vigentes. La EPS, como parte integral del sistema
económico ecuatoriano, ha demostrado ser una herramienta eficaz para promover la inclusión
social y la cohesión territorial. Sin embargo, también enfrenta desafíos importantes que
requieren atención y acción por parte de los responsables de la política pública.
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación es la persistente concentración de la
riqueza en ciertas zonas del Ecuador, lo que genera disparidades notables en el desarrollo
territorial. Este fenómeno, presente también en otros países, refleja las desigualdades
estructurales que existen en las economías globales, donde se generan polos de desarrollo en
zonas específicas, mientras que otras permanecen empobrecidas. En Ecuador, este patrón se
refleja en la concentración de flujos económicos en determinadas regiones, lo que agudiza las
brechas de pobreza y desarrollo entre las zonas más favorecidas y las más marginadas. Las
cooperativas de ahorro y crédito, como parte fundamental de la EPS, han encontrado un
espacio de oportunidad en estas áreas marginadas, donde el sistema bancario tradicional no
llega (15). A través de estas cooperativas, se contribuye a reducir las desigualdades regionales al
proporcionar acceso a servicios financieros básicos en zonas de difícil acceso, ayudando a
mitigar la exclusión económica.
A pesar de los avances logrados por la EPS, se sigue observando que las desigualdades entre
regiones del país continúan siendo un desafío significativo. Las comunidades rurales y
periféricas siguen luchando por acceder a los recursos que se concentran en las principales
ciudades, lo que limita su capacidad para desarrollarse económicamente. Este patrón no es
exclusivo de Ecuador, sino que se observa globalmente, donde los países desarrollados
absorben gran parte de los recursos, mientras que aquellos en vías de desarrollo, como Ecuador,
enfrentan retos graves en términos de equidad económica. Las políticas públicas deben
enfocarse en garantizar que las zonas más necesitadas tengan acceso a las oportunidades de
desarrollo económico y social que están concentradas en las áreas más favorecidas. La EPS tiene
el potencial de contribuir a esta transformación, pero requiere el respaldo de un marco
normativo que impulse la equidad en el acceso a recursos y servicios (16).
En cuanto a la evolución del sector financiero popular y solidario, un aspecto relevante es la
disminución en el número de organizaciones debido a procesos de fusión y liquidación. Sin
embargo, este fenómeno puede ser interpretado como parte de un proceso de consolidación,
en el que las cooperativas buscan aumentar su eficiencia y sostenibilidad. A través de las